Las películas tienen problemas de millonarios. Porque lleven a un público que quiera olvidarse de su patética vida miserable, o porque los guionistas y la industria es una cadena multimillonaria que mueve mucho dinero.
Lo único que puede partir de cero es el guionista currante, del cual se aprovechan tanto hasta cambiar una historia de puteríos, amor ilusivo y drogas en la blasfemia de Julia Roberts y Richard Gere, tras varios cambios pasando por varias manos hasta convertirse en lo que finalmente sería Pretty Woman, una peli tan aclamada por el público como repetida hasta la saciedad que no tiene un guion bueno, definido, ni un argumento original. De la misma forma que sus fallos de raccord conocidos y la falta de gancho dejando a un lado lo comercial para entrar en un terreno que podría haber llevado a dos grandes actores a realizar una película de culto partiendo de la primera base.
No será algo muy bien visto en principio, pero eso a la larga, por contrario que parezca, vende.
No sé si estaré realizando personalmente un guion con base similar, pero las condiciones que se dan aquí, en España, son muy diferentes a las de la industria armamentística, digo, cinematográfica americana.
lunes, 7 de septiembre de 2015
sábado, 5 de septiembre de 2015
American Beauty
Esta película es genial tanto por la historia de los diversos personajes con carácter y personalidad propia, como por el guion y las bellas palabras que acompañan una poesía visual con lo mejor de las interpretaciones como la del gran Kevin Spacey y, bueno, no podría ser una gran película sin un mensaje que enseñar. Es un ejemplo perfecto de película que el peor de los spoilers se convierte en un algo totalmente implícito y superfluo, tanto es así que la propia película te dice lo que pasará al principio. Bueno, pues tanto por unas cosas o por otras, desde luego que no dejan indiferente a nadie y que todos coincidirán con que una buena película es la que sabe cómo contar una historia. American Beauty cuenta varias con sutileza y magistralidad, en cómo se conectan las historias reside la genialidad de esta película. Para mi, lo mejor, es el padre del chaval ya que se le podría haber dedicado una película entera, pero te cuentan su historia (y la de la madre) en menos de 5 minutos. Mantiene en todo momento la atención del espectador, que es a lo que tiene que ir, a lo importante. Y donde todo es importante porque tiene cosas que contar. De hecho, lo que me parece más curioso y meritorio de todo es que se note que los propios personajes tienen toda una historia, me atrevería a decir de años atrás fuera de guion, que le da una verosimilitud y realidad tanto a la historia como a los personajes; por esto mismo no desentonan los cambios que ocurren en ellos a lo largo de un breve período de tiempo. El tiempo de transición entre unos y otros que análogamente diverge y equilibra los límites entre el drama y la comedia. Resoluciones para todos los públicos... porque esta película lo tiene prácticamente todo y no tiene nada (drogas, erotismo, violencia...). Tu cabeza explotará al tratar de interpretar todos los posibles finales antes de dar con el gran boom final. Y, para colmo, está llena de bellísimas palabras que culminan la historia, y la hacen que transcienda como algo más que una simple película americana. El título, acertadísimo, "La belleza americana" porque no tiene otra. "No subestimes nunca el poder de la negación" y "Hoy es el primer día del resto de mi vida", un resumen en dos frases.
miércoles, 19 de agosto de 2015
La princesa prometida
"Mi nombre es Ínñigo Montoya, tú mataste a mi padre, prepárate a morir."
Creo que es, sin exagerar, de las mejores películas que he visto, de un género poco usual que mezcla la fantasía, el humor con escenarios absurdos o surrealistas y esa aventura que lleva como peso de argumento. Grandes frases, originales duelos, conflictos y detalles que llenan el mundo de una historia contada a un niño pequeño con un gusto selecto como para no querer ver la típica escena amorosa de "el beso".
Una completa obra literaria hecha film sin dejar de tener su peso en originalidad literaria que hay que saber apreciar por encima de escenarios y efectos especiales que se solventan disfrutando de lo que transmite la película. Y, por ello, le daría un 10. Por desbordar originalidad como pocas películas han hecho.
Creo que es, sin exagerar, de las mejores películas que he visto, de un género poco usual que mezcla la fantasía, el humor con escenarios absurdos o surrealistas y esa aventura que lleva como peso de argumento. Grandes frases, originales duelos, conflictos y detalles que llenan el mundo de una historia contada a un niño pequeño con un gusto selecto como para no querer ver la típica escena amorosa de "el beso".
Una completa obra literaria hecha film sin dejar de tener su peso en originalidad literaria que hay que saber apreciar por encima de escenarios y efectos especiales que se solventan disfrutando de lo que transmite la película. Y, por ello, le daría un 10. Por desbordar originalidad como pocas películas han hecho.
lunes, 27 de julio de 2015
Evolución en los últimos 2000 años
Llevamos solo 2000 años de evolución de la escritura, quizá un poco más, pero sin embargo la música la podemos considerar ya perfectamente nuestra. Al hablar, al transmitir nuestras emociones... es una comunicación oral, sin embargo, no podemos leer música -o ser capaces de entender la música mediante letras- aunque para ello se hayan inventado los pentagramas hace milenios también.
Está muy conectada y relacionada la evolución de la comunicación entre sí, lo que queda claro ni sabido es que todo esto tiene que seguir evolucionando, como pasó con la música con los Beatles.
Evolucionaremos miles de millones de años si no somos tan egoístas como para acabarnos (con nosotros mismos como raza -total, la basura se desintegrará algún día, tampoco pasa nada que vivamos ciertos armagedones [falta de comida, agua, excesivos residuos, población, mutación de algún virus de propagación nivel pandemia, glaciación más allá de los polos, desaparición de la luna, del sol...]- que podríamos seguir aquí peor que las plagas) y sin embargo, parece que la escritura no esté abogada a perdurar salvo en un continuo universo virtual que parece tan voraz como volátil, frágil, nuestro al fin y al cabo. Hoy en día, las peores de las catástrofes sería el famoso efecto 2000 que quedó en un mero acontecimiento en la ciencia ficción y peores pesadillas de informáticos, aunque aún podrían darse en ordenadores -al menos antiguos- éste efecto en otro conocido proceso de cambio binario no muy lejos en el futuro aunque lo más probable es que se reseteen los calendarios y haya que volver a programarlos. Si alguien entiende cuál podría ser el problema de ésto que me avise.
Ahora, hoy en día, entendemos más el mundo audiovisual que lo que está escrito, o es más fácil de asimilar de una vez, por eso empiezan a surgir nuevas formas de darse a conocer -como es internet- y de casi hasta competir con cadenas de televisión mediante una simple página web como pueda ser un canal de YouTube.
No vivimos la época de las comunicaciones, vivimos en la época de las telecomunicaciones pero lo que estamos es sufriendo la incomunicación a pesar de todos los esfuerzos capitalistas. Y sin que sirva de precedente, considero que hay muy poca tecnología práctil (de práctico y útil) puesto que para lo cercana que tenemos la desindependencia móvil (por poner un ejemplo), hacen falta instrumentos más prácticos o que nos ahorren tiempo de lo que ya tenemos, de lo práctico y palpable.
¿Y si tuviéramos que escribir -a mano- para hablarnos a distancia?
Está muy conectada y relacionada la evolución de la comunicación entre sí, lo que queda claro ni sabido es que todo esto tiene que seguir evolucionando, como pasó con la música con los Beatles.
Evolucionaremos miles de millones de años si no somos tan egoístas como para acabarnos (con nosotros mismos como raza -total, la basura se desintegrará algún día, tampoco pasa nada que vivamos ciertos armagedones [falta de comida, agua, excesivos residuos, población, mutación de algún virus de propagación nivel pandemia, glaciación más allá de los polos, desaparición de la luna, del sol...]- que podríamos seguir aquí peor que las plagas) y sin embargo, parece que la escritura no esté abogada a perdurar salvo en un continuo universo virtual que parece tan voraz como volátil, frágil, nuestro al fin y al cabo. Hoy en día, las peores de las catástrofes sería el famoso efecto 2000 que quedó en un mero acontecimiento en la ciencia ficción y peores pesadillas de informáticos, aunque aún podrían darse en ordenadores -al menos antiguos- éste efecto en otro conocido proceso de cambio binario no muy lejos en el futuro aunque lo más probable es que se reseteen los calendarios y haya que volver a programarlos. Si alguien entiende cuál podría ser el problema de ésto que me avise.
Ahora, hoy en día, entendemos más el mundo audiovisual que lo que está escrito, o es más fácil de asimilar de una vez, por eso empiezan a surgir nuevas formas de darse a conocer -como es internet- y de casi hasta competir con cadenas de televisión mediante una simple página web como pueda ser un canal de YouTube.
No vivimos la época de las comunicaciones, vivimos en la época de las telecomunicaciones pero lo que estamos es sufriendo la incomunicación a pesar de todos los esfuerzos capitalistas. Y sin que sirva de precedente, considero que hay muy poca tecnología práctil (de práctico y útil) puesto que para lo cercana que tenemos la desindependencia móvil (por poner un ejemplo), hacen falta instrumentos más prácticos o que nos ahorren tiempo de lo que ya tenemos, de lo práctico y palpable.
¿Y si tuviéramos que escribir -a mano- para hablarnos a distancia?
jueves, 16 de julio de 2015
Ghost Dog
Esta película tiene escenas inútiles geniales, aunque no entiendas nada, ni francés, es de lo más original que he visto. Y, además, con sentido metafórico siempre todo. Referencias literarias, culturales... Hacen de las palomas el recurso perfecto para mover la película y llevarla a cualquier parte. eso sí, les cortan la cabeza que es algo que me da mucha rabia, pero la peli mola. Mantiene una muy buena armonía entre el samurái fantasma y el drama de la persecución. Lo único que no me cuadra es cómo puñetas conduce uno con el hombro en cabestrillo, pero lo de que sea Ghost Dog el puto amo y que se le planten pajarillos hasta en la punta del rifle me lo creo. Y dibus por todos lados. Además crea un dilema social más: palomas ¿buenas o malas? Y te deja con un sabor a moraleja asiática samurái que no te lo quitarías ni a base de años tomando coca-cola light. Por cierto, el prota se parece a Barry White en su época joven, robando coches...
El que no sepa que trata la homosexualidad que se revise el final del libro que le presta a la chica.
miércoles, 1 de octubre de 2014
Sentimientos para criticar sí, por favor.
Soy partidario de ser un muerto viviente, de ser más parecido a un robot que a un ser humano con sentimientos, de guardárselos para con quien los merezca y si no para con uno mismo en la intimidad, o para la poesía, da igual.
Pero como ser humano sensible que soy, por muy muerto que me quiera creer, soy capaz de sentir lo que el ser humano quiere transmitir; algo conocido como "empatía". Sí, tengo mucha empatía, de hecho creo que he inventado el término "empático" para definir a una persona con este adjetivo que nada tiene que ver con el hígado ni nada parecido. Pero a la hora de apreciar el arte, cine o música, cualquier estilo y cualquier género, requiere de ese tipo de empatía para poder sentir lo que el autor quiere transmitir. Claro que el arte no acaba ahí, tienes que entender qué estás sintiendo para poder expresarlo (aunque no parece algo difícil lo es) no todo acaba con un "no me gusta". Es como cuando ves una película que te parece buenísimas porque las ves en el momento adecuado, aunque puede que no sea más que mero entretenimiento comercial o incluso al revés, puedes estar en un momento de tu vida "estándar" en equilibrio total con tus sentimientos y emociones y que una bellísima película no te haga sentir lo más mínimo a tu corazón de piedra.
En cualquier caso, hay que saber apreciar una película no solo por lo que ES, sino por lo que quiere transmitir y cómo te lleva hasta ahí, cómo lo consigue... porque si no lo consigue el problema, normalmente, lo tienes que tener tú. Tampoco dudo que pueda haber películas que ni a tiros te hacen sentir lo más mínimo, como si de Penélope Cruz se tratase, pero si tienes un mínimo de cultura cinematográfica seguramente ya evitarás este tipo de películas tan comerciales que solo pueden transmitir falsos sentimientos a aquellos a los que les sirven lo que tienen que sentir y pensar en bandeja. Véase cualquier autómata que vea Telecinco.
Se nota que cuando uno se deja llevar por los sentimientos salen mejores palabras que si simplemente estás diciendo algo porque lo crees así. Y pensar que todo esto viene por las críticas de Cashback, una película que vi cuando tendría más o menos 13 años y fue de las cosas más bellas que he visto en mi vida. No sé si me atrevería a afirmar que fue mi razón de ser director, pero desde luego que fue un gran impacto visual para mi, y no solo eso, sino que me caló muy hondo. No recuerdo si fue en el momento exacto, pero sé que siempre he valorado las cosas más por su originalidad que por cualquier otro aspecto. Claro que la originalidad es muy amplia, pero quien haya visto las genialidades de esa película sabrá de lo que hablo incluso si no le ha gustado. Es más, yo creo que una película puede hacerse perfectamente solo por una simple genialidad, y debería hacerse. Debería hacerse sino por suma de buenas ideas para dar un resultado mejor que la media.
Tampoco puedes basar toda una película en una gran resolución porque, para ser sinceros, sabemos que no hay de eso. La mayoría de finales de películas o son previsibles o no son originales (salvo por Magnolia que no es ni una ni otra). Que te quedes con cara de "WTF?" está bien para cierto tipo de películas como Million Dollar Baby que te meten un giro argumental para ponerle un puto final a la película, pero que aún así dejan mucho que desear. Cierto que los finales son difíciles, cierto que para las películas sensibleras tienes que estar en esos días del mes, cierto es también que la originalidad escasea, pero lo que no hay que dejar nunca de lado son las obras de arte y maravillas que hay por el mundo entre el principio y el final. Es más, como del viejo Woody Allen he aprendido, "Hay que valorar una película por su contenido, ya que principio y final no son solo lo más importantes".
Pero como ser humano sensible que soy, por muy muerto que me quiera creer, soy capaz de sentir lo que el ser humano quiere transmitir; algo conocido como "empatía". Sí, tengo mucha empatía, de hecho creo que he inventado el término "empático" para definir a una persona con este adjetivo que nada tiene que ver con el hígado ni nada parecido. Pero a la hora de apreciar el arte, cine o música, cualquier estilo y cualquier género, requiere de ese tipo de empatía para poder sentir lo que el autor quiere transmitir. Claro que el arte no acaba ahí, tienes que entender qué estás sintiendo para poder expresarlo (aunque no parece algo difícil lo es) no todo acaba con un "no me gusta". Es como cuando ves una película que te parece buenísimas porque las ves en el momento adecuado, aunque puede que no sea más que mero entretenimiento comercial o incluso al revés, puedes estar en un momento de tu vida "estándar" en equilibrio total con tus sentimientos y emociones y que una bellísima película no te haga sentir lo más mínimo a tu corazón de piedra.
En cualquier caso, hay que saber apreciar una película no solo por lo que ES, sino por lo que quiere transmitir y cómo te lleva hasta ahí, cómo lo consigue... porque si no lo consigue el problema, normalmente, lo tienes que tener tú. Tampoco dudo que pueda haber películas que ni a tiros te hacen sentir lo más mínimo, como si de Penélope Cruz se tratase, pero si tienes un mínimo de cultura cinematográfica seguramente ya evitarás este tipo de películas tan comerciales que solo pueden transmitir falsos sentimientos a aquellos a los que les sirven lo que tienen que sentir y pensar en bandeja. Véase cualquier autómata que vea Telecinco.
Se nota que cuando uno se deja llevar por los sentimientos salen mejores palabras que si simplemente estás diciendo algo porque lo crees así. Y pensar que todo esto viene por las críticas de Cashback, una película que vi cuando tendría más o menos 13 años y fue de las cosas más bellas que he visto en mi vida. No sé si me atrevería a afirmar que fue mi razón de ser director, pero desde luego que fue un gran impacto visual para mi, y no solo eso, sino que me caló muy hondo. No recuerdo si fue en el momento exacto, pero sé que siempre he valorado las cosas más por su originalidad que por cualquier otro aspecto. Claro que la originalidad es muy amplia, pero quien haya visto las genialidades de esa película sabrá de lo que hablo incluso si no le ha gustado. Es más, yo creo que una película puede hacerse perfectamente solo por una simple genialidad, y debería hacerse. Debería hacerse sino por suma de buenas ideas para dar un resultado mejor que la media.
Tampoco puedes basar toda una película en una gran resolución porque, para ser sinceros, sabemos que no hay de eso. La mayoría de finales de películas o son previsibles o no son originales (salvo por Magnolia que no es ni una ni otra). Que te quedes con cara de "WTF?" está bien para cierto tipo de películas como Million Dollar Baby que te meten un giro argumental para ponerle un puto final a la película, pero que aún así dejan mucho que desear. Cierto que los finales son difíciles, cierto que para las películas sensibleras tienes que estar en esos días del mes, cierto es también que la originalidad escasea, pero lo que no hay que dejar nunca de lado son las obras de arte y maravillas que hay por el mundo entre el principio y el final. Es más, como del viejo Woody Allen he aprendido, "Hay que valorar una película por su contenido, ya que principio y final no son solo lo más importantes".
miércoles, 28 de mayo de 2014
El espectador de cine de hoy
El espectador de hoy se ha cansado ya de mega producciones para películas de acción donde superhéroes o monstruos gigantes luchan entre sí, o contra la ciudad. Están cansados de fantasías típicas y poco verosímiles, un género que aún podría tenerse en cuenta salvado solo por los escritores.
Está cansado el espectador de hoy en día de no verse en una película identificado por ninguno de los personajes, no puede verse en un mundo normal y corriente puesto que estos términos están muy infravalorados en Hollywood donde todos los personajes son o ricos o han heredado una gran suma de dinero que los hace invulnerables a cualquier posible fallo de guion en el que saliese el personaje con una casa inmensa o en un deportivo. Mientras, el sujeto medio que va aún al cine a ver alguna película se digna a ir en zapatillas de deporte en un coche en el que con suerte llega en reserva sin gasolina a la siguiente estación de servicio.
Ya no hay en pantalla películas familiares y acogedoras donde se pueda ver una estela realista de la situación que se vive hoy. No se habla de crisis, no se habla de oportunidad, se busca ensalzar la criatura de un héroe y haciendo esto se desmitifica todo y cada uno de ellos, incluídos los argumentos por los que el personaje tiene que luchar y defenderse. No veremos a héroes deprimidos no por amor si no por falta de valoración personal ni veremos monstruos reflexivos porque "no le va al personaje" a pesar de que esto pueda ser más realista aún si cabe.
Si es que ya lo decía la sabiduría popular, la realidad supera la ficción y si algún día viene Gojira a destrozar la ciudad entera, yo antes de mandar una oleada de ejércitos a acabar con el monstruo me preguntaría qué le pasa, por qué hace eso, qué le impulsa dirigirse a una ciudad y qué le motiva provocar tanto destrozo.
Todo esto mientras el gigante reptil llora en pantalla porque ha tenido una baja acogida. Claro, si los productores de Hollywood están tan hartos de apostar por lo seguro no me extraña que luego lloren entre sus millones. Pero si hay algo les falla a todos ellos, desde el más pulcro guionista hasta la última voz de una producción es: originalidad.
Está cansado el espectador de hoy en día de no verse en una película identificado por ninguno de los personajes, no puede verse en un mundo normal y corriente puesto que estos términos están muy infravalorados en Hollywood donde todos los personajes son o ricos o han heredado una gran suma de dinero que los hace invulnerables a cualquier posible fallo de guion en el que saliese el personaje con una casa inmensa o en un deportivo. Mientras, el sujeto medio que va aún al cine a ver alguna película se digna a ir en zapatillas de deporte en un coche en el que con suerte llega en reserva sin gasolina a la siguiente estación de servicio.
Ya no hay en pantalla películas familiares y acogedoras donde se pueda ver una estela realista de la situación que se vive hoy. No se habla de crisis, no se habla de oportunidad, se busca ensalzar la criatura de un héroe y haciendo esto se desmitifica todo y cada uno de ellos, incluídos los argumentos por los que el personaje tiene que luchar y defenderse. No veremos a héroes deprimidos no por amor si no por falta de valoración personal ni veremos monstruos reflexivos porque "no le va al personaje" a pesar de que esto pueda ser más realista aún si cabe.
Si es que ya lo decía la sabiduría popular, la realidad supera la ficción y si algún día viene Gojira a destrozar la ciudad entera, yo antes de mandar una oleada de ejércitos a acabar con el monstruo me preguntaría qué le pasa, por qué hace eso, qué le impulsa dirigirse a una ciudad y qué le motiva provocar tanto destrozo.
Todo esto mientras el gigante reptil llora en pantalla porque ha tenido una baja acogida. Claro, si los productores de Hollywood están tan hartos de apostar por lo seguro no me extraña que luego lloren entre sus millones. Pero si hay algo les falla a todos ellos, desde el más pulcro guionista hasta la última voz de una producción es: originalidad.
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